lunes, 23 de septiembre de 2013

(I) Una extraña enfermedad: el Bosque de las Arañas


"Cirus maldijo entre dientes y pronto pidió perdón a Vélex por su impertinencia, rezándole una plegaria rápida para justificarse.
Además del calor horrible y húmedo que soportaban desde hace un par de días, y de haber caminado casi en la oscuridad siguiendo las indicaciones de Dustin, poniendo su vida en las manos de un chaval al que no conocía de nada una semana atrás, este lugar le daba más mala espina que el resto desde el principio, justo cuando en el silencio total del bosque lo único que se oyó fue el crujir de la calavera reseca en su pie.

Desde entonces caminaban bien juntos, atentos a todo lo que les rodeaba, siempre con la sensación de que les observaban miles de ojos sin párpados, gordos y repugnantes, bien agarrado a la maza y al escudo, y sin querer optar por coger el amuleto de su dios y rezarle pidiendo un milagro.

Pero no. Para eso se había preparado dese niño en el templo, para combatir el mal y sus criaturas. Unos se inclinaban por la oración y otros, los seguidores de Vélex, por plantarle cara y destruirlo.

Pero por mucho que intentaba pensar, no acertaba a recordar cómo se combatía contra ese monstruo que bajaba lento, desde el techo del bosque, como un horror que brota sin avisar desde la peor de las pesadillas.

Había vistos arañas grandes, sí, y las había combatido, pero esa que descendía con una seguridad espantosa colgada de una telaraña gorda como el cabo de un barco era enorme, y sus ojos rojos como la sangre y su boca que rezumaba un veneno denso, azulado, no le inspiraban la más mínima confianza.

 Echó un vistazo atrás, a sus compañeros. Tras un rápido análisis sin duda era Eelasom el que tenía peor cara. Era un genio, nadie lo dudaba, un erudito y sus conocimientos eran muy bien recibidos tras la caída en desgracia de Eleor en la mina de Rhaymir. Pero pocas veces había salido de la biblioteca y se agarraba a su bastón como si esperase que le ayudara a huir de ahí cual escoba de bruja de cuentos.

Hirax, por contra, se aferraba a su ballesta y miraba a la araña con más curiosidad que terror. A pesar de su juventud había vivido ya situaciones desesperadas, como en la torre del Gran Pantano, en donde colgó casi inerte de una guadaña que le atravesó el costado, y también había 'saboreado' el veneno de araña en Rhaymir, que aunque no le mató si le dejó secuelas por todo su cuerpo y ánimo.

Suspiró. Echó de menos más que nunca a Yara, pero sobre todo a su espada. La primera vez que la vio pensó que no era apropiado que una mujer fuera el brazo fuerte del grupo. Sin embargo, decenas de víctimas después (aún recordaba cómo de un tajo acabó con el terrible jabalí sobre el que montaba un sorprendido Diente de Lobo, el gran trasgo de la compañía del Ojo y la Daga) se había vuelto de total confianza, y de ahí el desasosiego por su ausencia.


¿Y Dustin? El pobre infeliz colgaba de la tela de araña y se debatía inútilmente contra la trampa mortal. Estaba acabado. Puso un precio alto por acompañarles, pero apostaba a que en ese momento pensaba que no el suficiente. El horrible ser, que ya había tomado tierra, se acercaba a él y parecía saborear el momento con sus ojos inexpresivos. Adiós Dustin.


Ni mucho menos. Cirus agarró fuerte la maza, miró a sus compañeros y se lanzó contra la araña gritando para apagar su miedo y evitar que el monstruo comenzara a masticar a Dustin. No sabía si sus compañeros le seguían, o si Yara sabría alguna vez qué había ocurrido con él en el Bosque de las Arañas. Sólo esperaba que, al menos, fuera digno de ser recibido por Vélex en la eternidad".



Saludos cordiales. Aquí comienza la andadura de este blog formado por unos amigos que disfrutamos
con el rol como medio para vernos algún fin de semana que otro para aparcar la verdadera aventura, la de la vida.
Pero no todo ha de ser trabajo, recibos, ir a la compra, mantener la casa o llevar el gato al veterinario. No. El rol es una medida para darnos un respiro, y en ello estamos.

Tras el 'parón' del verano hemos vuelto a la carga. Tras años sin sentarnos en una mesa de juego, los amigos de Aventuras de la Marca (editado por Holocubierta Ediciones) del Este hicieron acto de presencia con su juego bajo el brazo.

A., que había dejado el rol de lado, quedó entusiasmado por encontrarse con este 'remake' del juego que disfrutó en su infancia, mientras que en el caso de J. y B. (curiosa combinación) llevaban tiempo esperando volver a tirar dados. En el caso de Z., aunque el principio fue más por fidelidad a D., el que suscribe en estos momentos, finalmente se ha dejado llevar por el entusiasmo como el resto.

Esto es un blog de amigos. No somos expertos de nada, y sólo queremos compartir nuestras partidas con vosotros, con un poco de literatura en contadas ocasiones, como la de arriba, correspondiente a nuestra primera partida de la temporada, la cual dejamos a medias (una fan-aventura tomada del Codex de la Marca).


De hecho este blog está arrancando. Todo es temporal, y no nos marcamos metas, sólo disfrutar del día a día y sobre todo del rol.