viernes, 27 de septiembre de 2013

(II) Una Extraña Enfermedad: la torre de Acbar


"Hirax no las tenía todas consigo. Observaba la torre, negra y sombría, sin ventanas y vieja, muy vieja, como el dedo de un esqueleto apuntando hacia arriba, y en ese momento tuvo la absoluta certeza de que nada bueno les esperaba ahí dentro.

Echó un vistazo atrás. Escondidos entre los árboles distinguió a Cirus y Eelasom. Dustin se había retrasado unos metros para comprobar que nadie ni nada les seguía tras el desafortunado encuentro de la noche anterior. El combate contra aquellos monstruos de innumerables patas aún le hacía estremecerse. 


Después de tantos días caminando por un bosque sin luz, con las copas de los árboles cubriendo el cielo, el encontrarse de pronto en ese claro con la torre como única edificación en un islote de árboles talados le producía una gran inquietud.

Por eso se acercaba a paso lento, mirando atentamente el suelo sin querer producir ni el más mínimo ruido, lo que consiguió, ya que llegó a la fría piedra de la torre sin ser descubierto. Al menos eso pensó al mantenerse la escalofriante inquietud. 

Espalda contra pared fue avanzando poco a poco, atento a cualquier ruido, hasta que llegó a la puerta, en donde vio el cadáver.

Le sorprendió ver que estaba carbonizado, en una postura imposible, y a su alrededor sólo había trozos de madera negra, esparcida por aquí y por allá, ante la única entrada a la torre.
Sus ojos expertos observaron el cuerpo. Pudo distinguir a duras penas el roble bordado en su pecho, y no le cupo duda que era uno de los miembros de la expedición de Robleda que se había adentrado en el Bosque de las Arañas.

Tras echar un breve vistazo al interior del edificio, sólo vio un pasillo negro, y al tratar de oír algún sonido no logró apreciar nada, por lo que a base de gestos llamó a sus compañeros, que se acercaron haciendo más ruido del que él hubiera deseado.


Cirus, con su maza bien agarrada, observaba alrededor mientras Dustin intentaba buscar en el suelo alguna pista de lo que pudiera haber ocurrido. Eelasom miraba atentamente el cadáver y después a la puerta, brotando de sus labios, como un susurro, la respuesta a la pregunta de qué había ocurrido con ese pobre infeliz: "magia".


Sobresaltados ante las palabras del mago, todos se observaron atentamente y, como siguiendo una señal invisible, miraron hacia el interior de la torre.

Los horrores vividos en el Bosque no eran nada con lo que les esperaba en el interior de la torre del hechicero Acbar".

Esta noche jugamos la segunda de las partidas del módulo de Una Extraña Enfermedad. Para esta ocasión la guerrera Z. volverá a estar ausente, por lo que B., J. y A. se las tendrán que ingeniar de nuevo con el PNJ Dustin para salir lo mejor parados posibles. Tras sufrir muchos daños contra las arañas y los ciempiés gigantes del viernes pasado, lo verdaderamente 'bueno' llega ahora.