jueves, 2 de junio de 2016

Primer testeo a Heroquest rol

Ranodark echó un vistazo rápido. No pudo contarlos a todos, pero vio a un ejemplar especialmente grande. Aferró con fuerza el mango de su hacha y cargó: "¡Karaz a Karak!".

Percibió terror en los primeros ojos saltones que vio y descargó con fuerza su brazo para oír un gemido de dolor y notar cómo desaparecía de su vista. Sin tiempo para respirar se giró sobre sí mismo para evitar la punta de una lanza y volvió a atacar con rabia para decapitar a esa sucia alimaña. Menos suerte tuvo con el grande. Aquel pielverde con armadura era terriblemente fuerte. 

Sintió cómo el brazo se le dormía cuando paró el primer ataque de la criatura, y sin tiempo para recuperarse del todo sólo se pudo echar a un lado para conseguir, al menos, que no le destrozara aquel enorme hierro afilado que su enemigo esgrimía como si fuera juguete, pero le alcanzó, hizo sangre.

Ranodark se limitaba a retroceder ante los ataques de su enemigo. La herida del costado empezaba a dolerle, pero no había tiempo para pensar en ello, y sólo buscaba un hueco en la guardia del orco para acabar con aquella maldita pesadilla. Entonces oyó el grito de guerra de Kote.

Siempre había considerado a los humanos unos alfeñiques, pero aquel era grandioso, una montaña de carne, de músculo, con una espada que no podía compararse con las que había visto forjarse en las profundidades de Karak-Hirn, pero que en sus manos era un arma mortífera.

Tras un intercambio de golpes el pielverde exhaló un grito de agonía cuando Kote le atravesó de parte a parte, destrozando la armadura y causando el pánico entre sus secuaces, que se miraban sin saber qué hacer. Y apareció.

Entre las sombras de la cueva pudo ver la figura de uno de ellos, que emergía a paso lento, y en seguida se dio cuenta de que no era como los demás. Éste no portaba arma, sólo un bastón lleno de plumas, pieles y abalorios. Tampoco lucía armadura ni nada parecido, pero en cuanto comenzó a hablar en su extraña lengua las palabras empezaron a resonar por todas partes, haciendo que los pielverdes atacaran con una rabia inusitada y parecieran multiplicarse ante sus ojos.

Aquellos malditos llegaban de todas partes. Ranodark repartía muerte con su hacha, pero por cada uno que caía aparecían dos más. Kote, espalda con él, hacía lo mismo, con una disciplina y determinación total, pero incluso aquel héroe empezaba a jadear por el terrible esfuerzo. Era el turno de Edar.

Oculto en la oscuridad, el elfo había esperado su momento. Por un momento su voz eclipsó la del pielverde brujo, y las manos de Edar se iluminaron de luz azul, tan brillante que el encantamiento pareció desaparecer de la mirada de los pielverdes. Antes de que pudieran reaccionar brotaron de los dedos del elfo lo que parecían dardos de energía que fueron atravesando uno a uno a todos los enemigos presentes, incluyendo a su líder.



Fue un pequeño momento de duda que aprovecharon Kote y Radonark. El bárbaro comenzó a sesgar vidas como una guadaña sesga el trigo, y Radonark, sin pensárselo, cargó contra el brujo, que no pudo hacer mucho ante el acero bien templado del enano. Y todo acabó.

El campo de batalla estaba en silencio. Edar comprobaba si quedaban supervivientes, y Kote rebanaba las orejas picudas del chamán sin emoción en sus ojos. El gobernador Frederich Ebart necesitaría alguna prueba. Con un poco de suerte, además, los comerciantes de Steingart pagarían con oro la recuperación de su valiosa carga.

Radonark, además, se llevaba un bonito recuerdo. En un viejo armero encontró un excelente casco de manufactura imperial que le quedaba perfectamente, quizás de algún valiente guerrero caído a manos de esa escoria. 
"Mejor en mi cabeza honrándote en la muerte, guerrero desconocido, que en este agujero infecto" murmuró el enano mientras seguía a sus compañeros al exterior de la cueva.


Heroquest, el juego de rol

La semana pasada jugué una partida a rol con sistema heroquest. Es una conversión del tradicional juego de mesa que intento adaptar para la mesa de juego rolera. Con tanto juego de mazmorreo de excelente calidad presente, no pretendo crear el mejor sistema. Sólo quiero honrar a mi juego de mesa favorito.

Instante de la partida
Mi intención es la de dejar por escrito mi conversión, pero básicamente es lo mismo que el juego de mesa (d6), con algún que otro apunte para adaptarlo a la mesa.
De momento, la primera partida que jugué y el testeo le gustó a los jugadores, alguno de ellos muy fan de Pathfinder. Me destacaron sobre todo la sencillez y rapidez del combate, así como las pruebas de habilidades. 

Seguiremos experimentando.